Una de compras en el súper

Una de compras en el súper: imagen principal


La entrada de hoy sobre compras habituales es una de las nuevas, de las "cortitas" (o eso me parecía cuando empecé a escribir), de las que hablé en la última publicación. Esas que lees mientras te tomas un café o un té. Porque si estás tomando un cubata este no es el tipo de blog que miras...

Cuando mi madre y mi tía vinieron de visita a Bratislava el año pasado, una de las cosas que más despertó su curiosidad fue el tema de los supermercados. ¿Dónde comprábamos? ¿Entendíamos las etiquetas? ¿Era más caro o más barato que en España?

Por entonces comprábamos (semanalmente, a ver quién mete a Xavi en un súper más de una vez a la semana sin usar un táser) en el Lidl. Íbamos con coche, porque aquí lo normal es que los súpers tengan parking propio, al aire libre normalmente (a no ser que formen parte de un centro comercial).


Una de compras en el súper: señor corriendo con carrito
Señor corriendo a la sección de yogures

A mí la cadena Lidl en España nunca me ha gustado; una vez se me ocurrió comprar un bistec y todavía tengo trozos de la suela carne entre los dientes; difícil de superar. En Bratislava esta cadena es diferente, tiene comida de mejor calidad y los centros están mejor surtidos. Y sí, como en España, son los reyes de los tres mil tipos de yogures diferentes. Yo que tengo al yogur casi al mismo nivel que la sopa...

Un apunte en general y para no confundirnos. La calidad de los productos alimenticios es bastante mejor en España que en Bratislava, pero no penséis que los supermercados están hasta los topes de productos mediocres, la calidad suele ser «media». La gente que quiere comida de calidad superior se la puede ir a comprar a Austria, que está a 23 minutos en coche (hora y poco si quieres ir a la capital, Viena). Y sí, hay cosas imposibles de encontrar (como pipas con sal decentes) o más caras que en España (como el vino).

Tienen «pegas» como que aquí la comida que te caduca el mismo día o al día siguiente no está más barata. Si vas a comprarlo en persona te da igual, te fijas en la fecha del envase y eliges el más lejano; pero si compras online «te la cuelan». He llegado a hacer una compra semanal con recogida un miércoles por la tarde en la que me han puesto una ensalada que caducaba ese mismo día (más bien noche a esas horas), dos al día siguiente y otra el sábado . Y quéjate tú en eslovaco. Con las carnes suele ir mejor pero las ensaladas son una ruleta rusa.

Una de compras en el súper: ensalada
Cuando consigues encontrar una ensalada no caducada en tu pedido
Aquí los supermercados abren todos los días de la semana (domingos también, es lo habitual, solo cierran en festivos nacionales). Y, por si os pica la curiosidad, los cajeros y cajeras no cobran mucho más de 600 € al mes. Los beneficios del súper ellos, como mucho, se los imaginan.

Por las calles encuentras carteles que señalan la ubicación del súper más cercano (sea de la cadena que sea) entremezclados con los de los monumentos históricos. Me he imaginado que es porque en invierno, cuando está todo hasta arriba de nieve y uno sale exclusivamente para rellenar la despensa, quiere ir directo a la tienda sin perderse. Porque si estás más de diez minutos al volante se te quedan los dedos pegados.

Las cadenas de supermercados que conozco de Bratislava (hay alguna que otra suelta de la que no recuerdo el nombre), las más comunes, son las siguientes:
  • Lidl: bastante conocida y extendida en España. Y también tienen las típicas promociones semanales-quincenales con productos de todo tipo (jardinería, arte, material escolar, ropa deportiva, etc.) en oferta durante unos días. Por lo que he comprobado es la cadena más barata y yo personalmente recomiendo el aceite de oliva virgen extra de su marca blanca, de vicio.
Una de compras en el súper: Lidl

  • Billa: los precios son superiores al Lidl, también encuentras más variedad y calidad. Es muy común ver un Billa en los centros comerciales (junto con Tesco) y suelen tener una farmacia en la entrada antes de las cajas, compartiendo el local. De este recuerdo con cariño la bollería, en especial unas masas de panecillos ya preparadas para hornear. Esta cadena también se encuentra en Austria.
Una de compras en el súper: Billa del Bory Mall

  • Kaufland: es el súper que menos hemos visitado, pero porque no nos queda cerca de donde vivimos. Está bien, el local es grande y tienen bastante stock a un precio "normal"; diría que por debajo del Billa. No recuerdo nada en especial de mi última visita, quizás algún producto de limpieza que me costara encontrar en otros lados.
Una de compras en el súper: Kaufland

  • Tesco: es donde compramos actualmente ya que tienen venta online por web en inglés. Hemos probado las dos modalidades: hacer el pedido por la página web y que te lo traigan a casa (el coste depende del día y franja horaria en que pides que te lo traigan pero creo que el máximo son 3 €; no hay descuento ni gratuidad según el coste de tu compra) o hacer el pedido por la página web y vas tú a buscarla el día que indicas a la tienda. La ventaja es que no tienes que entrar dentro del súper en sí, fuera tienen un pequeño almacén equipado con neveras con tu compra guardada, así que te saltas las colas. Este servicio se llama "click+collect" y te cobran algo menos de 1 € por usarlo.
Una de compras en el súper: Tesco


Aquí también se pagan las bolsas de plástico de las compras (con Tesco online el coste es de 0,40 € independientemente del nº de bolsas que necesite tu compra) y, una cosa que me llamó la atención, es muy raro ver a la gente por la calle arrastrando los carritos de la compra; algo tan común en España. Como todos los súpers tienen parking, la gente lleva el coche y lo carga directamente al salir. Y sí, hay cestas y carritos metálicos con ruedas (de los que pones 0,50 € o 1 € para desbloquear) para llevarlos dentro mientras realizas la compra y que dejas en la salida, en la zona habilitada del parking.

Con esto os doy un vistazo general a los establecimientos que tenemos más a mano por aquí. Si queréis más detalle os iré contestando en futuras publicaciones o en los comentarios aquí abajo pero os hago un adelanto... sí, hemos comprado «algo» que hemos pensado que era «otro algo» y resultó ser «aquella otra cosa». Es lo que pasa cuando lees etiquetas incomprensibles y te guías por la intuición.

Y que sepáis que la «mermelada» de los strudel del súper no es mermelada. A mí no me gustan; diría que a mi madre y a mi tía tampoco por la cantidad que sobró.

Una de compras en el súper: strudel
¡No os fiéis de su sabrosa apariencia!

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